Infección por virus de la hepatitis C y embarazo

A pesar de que la transmisión erguido del virus de la hepatitis C (VHC) es mucho menos eficaz que la transmisión parenteral, el embarazo de las mujeres infectadas por el VHC constituye una fuente de preocupación para obstetras, pediatras y hepatólogos en prevención de la infección neonatal. Esta capitán pretende dar criterios para la acto médica en esta circunstancia, que a Dios gracias es poco frecuente, ya que la prevalencia de anti-VHC en las gestantes es mengua en los países de la Europa Occidental (entre el 0,5 y el 1%).

¿Qué avisar a la mujer anti-VHC positivo que desea quedarse gestante?

Con frecuencia mujeres en época fértil infectadas por VHC consultan si un eventual embarazo podría comportar riesgos para ellas o para su hijo o hija. La respuesta es que la infección por VHC no ejerce ningún meta deletéreo sobre el embarazo y el parto1, ni comporta ningún peligro de malformaciones para el párvulo. El único peligro es la transmisión del VHC de la religiosa al hijo, que es bajo en el caso de mujeres no infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) (media 4,7%) y relativamente stop (media 18%) si la religiosa con VHC está coinfectada por VIH (tabla I). El peligro parece estar en relación con la carga virulento. En un estudio no se comprobó ningún caso de transmisión cuando la viremia de la religiosa fue inferior a 106 copias/µl, y ocurrió en el 50% de los casos cuando fue superior a esta signo10.

Ningún médico debe atreverse si una mujer infectada por VHC puede o no terminar encinta, sino que sólo debe suministrarle información sobre la magnitud del peligro, precisándole que no existe medida alguna para minimizarlo, para que ella y su pareja tomen la valentía que consideren más pertinente.

¿Debe hacerse sistemáticamente el cribado del anti-VHC en las gestantes?

La determinación del HBsAg en las gestantes es obligatorio durante el segundo trimestre con objeto de poder iniciar precozmente la inmunización pasivo-activa frente al virus de la hepatitis B en el recién nacido, pero el cribado del VHC no permite efectuar ninguna recomendación, ni seguir ninguna acto que reduzca el peligro de transmisión de la hepatitis C en los hijos de mujeres que se descubren anti-VHC positivo. Por esta razón, las conferencias de consenso efectuadas en Francia15, Europa16 y los Estados Unidos17 recomiendan no efectuar el examen sistemático de anti-VHC en las gestantes.

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Influencia del embarazo en la infección por VHC

La embarazo puede influir sobre la infección por VHC y en su expresión biológica. La mayoría de las embarazadas con hepatitis crónica C muestran la normalización o una reducción extraordinario de las transaminasas séricas en el segundo y tercer trimestre del embarazo, a pesar de que la carga virulento tiende a aumentar18,19, hechos que se atribuyen al meta inmunosupresor del embarazo, especialmente sobre la actividad de los linfocitos T citotóxicos. A posteriori del parto se recuperan los títulos anteriores al embarazo.

Tratamiento antiviral durante el embarazo

No deben tratarse las gestantes con hepatitis C, ya que la ribavirina es teratogénica en animales de laboratorio, y podría serlo en humanos. El tratamiento combinado con interferón y ribavarina puede proponerse antiguamente del embarazo en las mujeres que quieren quedarse encintas o vayan a iniciar un tratamiento de fertilización o aplazarse hasta luego del parto.

El tratamiento con interferón no ha causado ningún perjuicio en pacientes que han sido tratadas inadvertidamente durante el embarazo20,21, pero no debe utilizarse en monoterapia ya que su meta es mucho menos potente que el del tratamiento combinado.

Aventura de la amniocentesis

Se ha efectuado un único estudio sobre la presencia de ARN-VHC en el limpio amniótico de 12 mujeres virémicas en el cuarto mes de embarazo, que dio un solo caso positivo, sospechándose que en éste pudo acaecer una contaminación durante el examen oportuno a la posición aludido de la placenta22. Sin requisa, otro estudio reveló que en el 22,5% de los niños con infección por VHC sus madres habían sido sometidas a amniocentesis, planteándose la posibilidad de que este procedimiento pueda constituir un hacedor de peligro de transmisión del VHC al párvulo por contaminación del limpio amniótico23.

Parto

No se conoce con seguridad cuándo se produce la infección neonatal por VHC en los casos de transmisión madre-hijo, aunque se considera que la mayoría se infectan durante el parto y menos frecuentemente en el matriz. Un único estudio ha sugerido un pequeño peligro de transmisión erguido de VHC durante la cesárea que en el parto vaginal24, pero otros estudios no demuestran diferencias de peligro entre uno y otro tipos de parto4,19,22-27.

Amamantamiento materna

Se ha detectado ocasionalmente VHC en el calostro y en la goma materna28, pero no se ha podido relacionar en ningún estudio la crianza materna con la transmisión erguido del virus29-32, seguramente por la escasa concentración de partículas virales en la goma materna, o por la presencia de componentes de la misma que reducen la infectividad o por la inactivación del VHC en el tracto gastrointestinal.

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Diagnosis y seguimiento de la hepatitis C neonatal

Todos los hijos recién nacidos de mujeres anti-VHC positivo poseen anticuerpos adquiridos de la religiosa por transmisión pasiva, que pueden persistir hasta los 12 meses de vida4. Luego, el dictamen de hepatitis C durante este período no puede hacerse con la determinación de anti-VHC en el párvulo, sino que debe apoyarse en la positividad de ARN-VHC en el suero. Este examen puede realizarse a partir de los 3 meses de vida.

Los niños infectados presentan una elevación modesta y asintomática de las transaminasas, que en más del 20% de casos es transitoria, con desaparición del VHC en sólo algunos de los que normalizan las transaminasas33-35. Las lesiones histológicas hepáticas son leves en todos los casos. Exclusivamente se ha descrito un caso de hepatitis fulminante36. En los primeros abriles de vida no está recomendado el tratamiento antiviral.

Se desconoce el pronóstico a dadivoso plazo de los niños infectados en la época neonatal.

Conclusiones

1. El peligro de transmisión erguido del VHC es bajo en mujeres inmunocompetentes (5% de promedio), y está acotado a mujeres con elevada carga virulento (> 106 copias/µl).

2. El peligro es más elevado en mujeres coinfectadas por VHC y VIH.

3. El tratamiento de la hepatitis C debe suceder antiguamente o luego del embarazo, pero no durante el mismo.

4. Durante el embarazo se reducen los títulos de transaminasas y aumenta la carga virulento.

5. Es preferible prescindir de efectuar amniocentesis (recomendación no probada).

6. El tipo de parto (cesárea o vaginal) no influye en el peligro de transmisión erguido del VHC.

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7. La crianza materna no comporta peligro de infección y no debe desaconsejarse.

8. El dictamen de la infección por VHC en el período neonatal exige la determinación de ARN-VHC en el suero, ya que la determinación de anti-VHC en los primeros meses de vida es siempre positivo en los hijos de mujeres infectadas. La infección es clínicamente leve y se resuelve espontáneamente en cerca del 20% de los casos.

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